Última actualización: 14 de agosto de 2026
Tener una segunda residencia tiene una particularidad bastante evidente: pagamos por una vivienda que puede pasar varios meses prácticamente vacía.
Un apartamento en la playa puede concentrar gran parte de su consumo entre junio y septiembre, mientras que una casa en la montaña puede utilizarse principalmente durante los fines de semana y vacaciones. El resto del año, aunque el consumo sea mínimo, la factura de la luz sigue llegando.
Por eso, elegir una tarifa de luz para una segunda residencia no debe hacerse igual que para una vivienda habitual. No solo importa cuánto pagamos por cada kWh; estos factores pesan igual o más:
- La potencia contratada.
- Los costes fijos, como seguros y servicios de mantenimiento.
- La distribución del consumo a lo largo del año o de la semana.
¿Cuál es la mejor tarifa de luz para una segunda residencia?
La mejor tarifa de luz para una segunda residencia con poco uso no es una sola tarifa: lo que más ahorra es tener la potencia a precio regulado durante todo el año y cambiar a una tarifa fija con el kWh barato solo en los meses de uso intensivo.
En una vivienda vacía ocho o nueve meses la potencia es casi toda la factura —el peaje regulado cuesta 36 € por kW al año frente a los 93 € de una fija comercial— pero en julio y agosto el mercado se dispara y ahí interesa el precio cerrado. En un apartamento de costa tipo —1.160 kWh anuales, el 80 % concentrado en julio y agosto, 4,5 kW contratados— rotar sale por 372 € al año frente a los 573 € de mantener la fija los doce meses: 201 € de diferencia. Si prefieres no cambiar de tarifa dos veces al año, quedarte siempre con la potencia a precio regulado ya captura tres cuartas partes de ese ahorro.
En cualquier caso, conviene analizar cada caso concreto: si tu patrón de uso es distinto, la respuesta puede cambiar.
Comparativa de tarifas de luz para segunda residencia
Estas son las opciones más relevantes para este perfil de vivienda con la recomendación de Carlos, nuestro experto en luz:
| Tarifa | Tipo | Energía (€/kWh) | Potencia (€/kW/día) | Ideal para |
|---|---|---|---|---|
| Plenitude Fácil Plus | Fija | 0,097296 | 0,199968 (P1+P2) | Los meses de uso intensivo (julio y agosto) |
| Plenitude Tu Segundo Hogar | Indexada | Precio de mercado + 3,5 €/mes | 0,0779 (regulado) (P1+P2) | Los meses en los que la casa está vacía |
| Iberdrola 3 periodos | 3 Periodos | 0,099 valle, 0,136 en llano y 0,194 en punta | 0,1045 (P1+P2) | Ideal para uso en fin de semana y largos periodos con la casa vacía |
| Fenie Uniprecio 2.0 | Fija | 0,196 | 0,0779 (P1+P2) | Para muchos meses vacía y poco consumo |
| Niba Tres | 3 Periodos | 0,089 valle, 0,169 en llano y 0,196 en punta | 0,138 (P1+P2) | Para uso vacacional de fin de semana |
Puedes hacer un cálculo exacto en nuestro comparador de tarifas de luz para hacer un cálculo personalizado.
¿Qué diferencia el consumo de una segunda residencia?
En una vivienda habitual utilizamos electricidad prácticamente todos los días. En una segunda residencia puede ocurrir lo contrario: podemos pasar meses consumiendo únicamente lo necesario para mantener algún electrodoméstico conectado y, de repente, utilizar la vivienda durante varias semanas seguidas.
Esto provoca que en muchos meses el término de potencia y otros costes fijos tengan más peso en la factura que la propia electricidad consumida. Por este motivo, copiar la tarifa de nuestra vivienda habitual no suele ser la mejor decisión. Estos son los cuatro factores que hay que revisar.
El precio de la potencia contratada
Si una vivienda permanece vacía ocho meses al año, tener una potencia innecesariamente elevada significa pagar de más durante esos ocho meses. La clave está en encontrar el equilibrio entre pagar lo mínimo posible cuando no estamos y disponer de potencia suficiente cuando utilizamos la casa.
El precio del kWh
Su importancia depende del consumo. Si apenas utilizamos la casa unos días al año, una pequeña diferencia en el precio del kWh tendrá un impacto limitado. Si pasamos todo el verano allí con el aire acondicionado funcionando muchas horas, la situación cambia por completo.
Permanencia
En una segunda residencia tiene todavía menos sentido contratar una tarifa que nos obligue a permanecer un periodo determinado si no obtenemos una ventaja clara a cambio. Comprueba siempre si existe permanencia y en qué condiciones podrías cancelar el contrato.
Servicios adicionales
Mantenimiento, seguros o servicios de asistencia se facturan todos los meses, también los que la casa está vacía. Un seguro de 6 €/mes son 72 € al año, suficiente para borrar cualquier ahorro conseguido ajustando la potencia. Si el objetivo es una factura mínima durante los meses sin uso, nuestra recomendación suele ser no contratarlos.
Tres perfiles de segunda residencia y qué hacer en cada uno
Apartamento de playa usado en julio y agosto
Es el caso más habitual en España, y el que más se beneficia de rotar: potencia a precio regulado de septiembre a junio y tarifa fija con el kWh barato en julio y agosto. Ajusta además la potencia al mínimo que aguante el aire acondicionado más la cocina. Lo explicamos en detalle más abajo.
Casa de fin de semana usada todo el año
Es el único perfil donde la discriminación horaria renta de verdad, porque el consumo cae en sábado y domingo, que son horas valle completas. Comprueba que tu tarifa aplica valle el fin de semana entero antes de contratarla. Si además el consumo es bajo, prioriza una tarifa con término de potencia reducido.
Casa de montaña con calefacción eléctrica
El consumo invernal es alto y necesitas kW de verdad, así que aquí sí manda el precio de la energía. Prioriza el kWh y dimensiona la potencia con tu histórico de consumo máximo, sin recortarla en exceso.
Qué tipo de tarifa de luz elegir para una segunda vivienda
Tarifa de precio fijo
Mantiene el mismo precio de la energía independientemente de la hora y durante todo el contrato. Un ejemplo es la tarifa Fácil Plus de Plenitude, con la energía a 0,097296 €/kWh las 24 horas y sin permanencia (precio vigente a 14 de agosto de 2026). El kWh es muy competitivo, pero el término de potencia es de 0,099984 €/kW/día en cada uno de los dos periodos. Por eso una fija compensa en los meses en los que de verdad consumes, y penaliza mucho en los meses en los que la casa está vacía. Antes de contratar, verifica además que no lleve servicios de mantenimiento asociados.
Tarifa indexada
Sigue la evolución del mercado eléctrico: aprovechas los momentos baratos pero te expones a las subidas. Su valor en una segunda residencia no está tanto en la energía como en la potencia, porque las indexadas pensadas para este perfil aplican el peaje regulado, que es el suelo legal. Es la tarifa idónea para los meses en los que la casa está vacía; en julio y agosto, en cambio, el mercado suele rondar los 0,18 €/kWh y ahí conviene tener precio cerrado.
Tarifa Tu Segundo Hogar de Plenitude
Merece un apartado propio porque está pensada específicamente para viviendas que pasan meses vacías. Es una tarifa indexada con tres componentes:
- La potencia, al precio regulado: 0,075902 €/kW/día en punta y 0,001987 en valle (0,096537 y 0,002527 con impuestos). Al no llevar margen de comercialización, es el mínimo que legalmente se puede pagar por este concepto.
- La energía, al precio horario del mercado eléctrico, según la fórmula que publica Plenitude en las condiciones de la tarifa.
- Una cuota de gestión de 3,5 €/mes (4,24 € con impuestos), que se factura los doce meses del año.
El resultado es que en los meses en los que no usas la vivienda la factura se reduce prácticamente a la potencia más la cuota: unos 22 € al mes con 4,5 kW contratados, frente a los 38 € que costaría ese mismo mes vacío con una tarifa fija.
En el apartamento de costa del ejemplo sale por 474 € al año frente a los 573 € de una tarifa fija con el kWh más barato: 99 € menos sin tocar nada en todo el año. Y es la pieza natural para los diez meses de invierno si decides rotar.
La estrategia que más ahorra: rotar de tarifa dos veces al año
En una segunda residencia los dos costes que importan aparecen en momentos distintos del año, y ninguna tarifa es la mejor en los dos. De ahí que la opción más barata sea combinarlas:
- De septiembre a junio, una tarifa con la potencia a precio regulado. La casa está vacía, apenas consumes y lo único que pagas es la potencia: 36 € por kW al año en lugar de 93 €.
- En julio y agosto, una tarifa fija con el kWh barato. Es cuando concentras el consumo y cuando el mercado está más caro, en torno a 0,18 €/kWh frente a los 0,097 €/kWh de una fija.
En el apartamento de costa del ejemplo, rotar cuesta 372 € al año frente a los 573 € de mantener la tarifa fija los doce meses.
Aguanta aunque salgas mal parado. Un cambio de comercializadora tarda entre una y tres semanas y entra en el siguiente ciclo de facturación, así que es fácil no acertar con las fechas.
Cuándo no compensa rotar. Si el precio del mercado en verano se quedara por debajo de 0,135 €/kWh, saldría mejor no moverse. Por encima de esa cifra —que es lo habitual en julio y agosto— rotar gana siempre.
Hazlo con la misma compañía si puedes. El máximo ahorro se consigue usando el PVPC en invierno, pero eso obliga a cambiar de comercializadora de referencia y volver, dos veces al año. Rotar entre dos tarifas de la misma compañía —por ejemplo Tu Segundo Hogar en invierno y Fácil Plus en verano, ambas de Plenitude— cuesta unos 42 € más al año, pero es un simple cambio de tarifa y reduce mucho el riesgo de que el cambio llegue tarde.
¿Qué potencia contratar en una segunda residencia?
La potencia máxima que hayas demandado de verdad, según el maxímetro de tu distribuidora, más un 15 % de margen. Desde 2018, con contador digital, puedes contratar cualquier potencia en escalones de 0,1 kW hasta 15 kW: ya no estás obligado a saltar a los antiguos valores normalizados de 3,45 o 4,6 kW. Si tu máximo demandado es 3,9 kW, contrata 3,9 y no 4,6, porque ese redondeo de más cuesta hasta 65 € al año. En un apartamento de costa, 4,5 kW suelen bastar; los 5,75 kW solo se justifican si vas a usar aire acondicionado, horno, vitrocerámica y termo eléctrico a la vez.
Puedes consultar tu potencia máxima demandada de los últimos doce meses en el área de clientes de tu distribuidora, no de tu comercializadora. Es un dato gratuito y es la única base sólida para decidir.
Cuidado con recortar de más: si llegas en agosto y saltan los plomos cada vez que enciendes el aire con el horno puesto, habrás ahorrado para arruinarte las vacaciones.
¿Conviene bajar la potencia de una segunda residencia?
Sí conviene, pero una sola vez y bien hecha. Lo que no funciona es rotar la potencia por temporadas: la ley permite bajarla una vez cada doce meses, así que si la bajas en octubre no podrás volver a subirla hasta el octubre siguiente, y cada movimiento tiene coste. La estrategia correcta es dimensionarla una vez para el pico real de verano y dejarla ahí.
Cuánto cuesta el cambio. Bajar la potencia cuesta 9,04 € más IVA en derechos de enganche.
Cuánto se ahorra. Cada kW sobrante cuesta unos 36 € al año si pagas el peaje regulado, y hasta 93 € con una tarifa fija comercial. En el apartamento de costa del ejemplo, bajar de 5,75 kW a 4,5 kW ahorra 116 € al año con tarifa fija, se use la casa o no. Con esas cifras, ajustar una potencia sobredimensionada se amortiza en semanas.
Sube tu factura a nuestro comparador y calculamos por ti la potencia que te conviene.
¿Es buena idea dar de baja la luz cuando no utilizamos la vivienda?
Puede parecer la solución evidente: si no voy a usar la casa durante nueve meses, doy de baja la electricidad y dejo de pagar. En la mayoría de segundas residencias utilizadas todos los años, no compensa.
El número. depende de tu tarifa. Con una fija de potencia cara, mantener el suministro cuesta 573 € y darlo de baja ocho meses ahorraría 195 € al año: mucho, pero la solución no es cortar la luz, sino cambiar de tarifa. Con la potencia a precio regulado, mantenerlo todo el año cuesta 458 € y darlo de baja solo ahorra 68 €, que ya no compensa tanto el trámite.
El coste del alta. Un alta nueva cuesta 37,07 € por kW contratado más 9,04 € de enganche, IVA aparte. Con 4,5 kW son unos 213 € con IVA incluido. Ese importe baja a 118 € si la baja tiene menos de tres años, porque conservas los derechos de extensión; pasado ese plazo vuelves a pagarlo todo, más un boletín eléctrico nuevo si el tuyo ha caducado, entre 100 y 300 €.
Lo que pierdes. Te quedas completamente sin electricidad, lo que impide mantener funcionando un frigorífico, un sistema de alarma, cámaras, domótica o la bomba de la piscina. Y dependes de que la distribuidora reconecte a tiempo para el primer fin de semana de la temporada.
La alternativa razonable es dejar el suministro activo con una tarifa de coste fijo mínimo. La Tarifa Tu Segundo Hogar de Plenitude está pensada justo para eso: durante los meses vacíos solo pagas la potencia a precio regulado y la cuota de gestión. Dar de baja únicamente tiene sentido si vas a cerrar la vivienda de forma indefinida.
Cómo ahorrar luz en una segunda residencia
Ajusta la potencia contratada
No tiene sentido pagar doce meses por una potencia que solo necesitas unos días. Es la palanca con más impacto de todas: revisa si está sobredimensionada.
Revisa los consumos que permanecen activos
Lo que dejas enchufado nueve meses cuesta casi tanto como la tarifa que elijas:
- Frigorífico vacío pero encendido (35 W): 38 € al año.
- Termo eléctrico en reposo (45 W): 49 € al año.
- Router, alarma y cámaras (25 W): 27 € al año.
Antes de cerrar la casa, vacía y apaga el frigorífico dejando la puerta entreabierta, y desconecta el termo desde el cuadro: son unos 87 € al año. El router, la alarma y la domótica sí merecen quedarse conectados.
Cuidado con el termo eléctrico
Si vas a estar varios meses sin usar la vivienda, mantener el termo calentando agua no tiene ningún sentido. Apágalo al marcharte y vuelve a conectarlo unas horas antes de necesitarlo.
Utiliza climatización eficiente
En muchas segundas residencias el aire acondicionado es la mayor parte del consumo de verano. Mantener los filtros limpios, usar temperaturas razonables y no climatizar habitaciones vacías reduce bastante la factura.
Compara tu tarifa periódicamente
Una tarifa que era barata cuando la contrataste no tiene por qué seguir siéndolo dos años después. En una segunda residencia conviene comparar usando una factura de uno de los meses de mayor uso junto con los datos de consumo anual.
Cómo cambiar la tarifa de luz de una segunda residencia
El procedimiento es exactamente igual que para una vivienda habitual. Hace poco contamos cómo es el proceso de contratación totalmente digital de Plenitude; si quieres verlo en detalle, consulta nuestra guía sobre cómo cambiar de compañía eléctrica. Necesitarás:
- Los datos del titular.
- DNI o NIE.
- El CUPS del suministro.
- La dirección de la segunda residencia.
- Un número de cuenta bancaria.
- Una factura reciente.
Una vez elegida la nueva tarifa, solicita el cambio a la comercializadora y ella se encarga de todas las gestiones. El cambio no implica sustituir el contador ni hacer obras, y no te quedarás sin electricidad en ningún momento del proceso.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto cuesta bajar la potencia contratada?
Bajar la potencia contratada cuesta 9,04 € más IVA (10,94 €) en derechos de enganche, un pago único, y solo puede hacerse una vez cada doce meses. El ahorro va de 36 € al año por kW si pagas el peaje regulado hasta 93 € con una tarifa fija comercial, así que se amortiza en semanas.
¿Cuánto cuesta volver a dar de alta la luz?
Dar de alta la luz cuesta 37,07 € por kW contratado más 9,04 € de enganche, IVA aparte: unos 166 € con 3,45 kW y 213 € con 4,5 kW. Si la baja tiene menos de tres años conservas los derechos de extensión y el alta se queda en 93 € y 118 € respectivamente.
¿Conviene dar de baja la luz en una segunda residencia?
Casi nunca, y menos aún si ya tienes la potencia a precio regulado: en ese caso darla de baja nueve meses solo ahorra unos 68 € al año, porque el alta se lleva 118 €. Si tu ahorro por cortar la luz parece grande, el problema no es el suministro sino tu término de potencia. Además te quedas sin frigorífico, alarma ni bomba de piscina.
¿Qué potencia hay que contratar en una segunda residencia?
La potencia máxima que hayas demandado de verdad, según el maxímetro de tu distribuidora, más un 15 % de margen. Con contador digital puedes contratar en escalones de 0,1 kW, así que ajusta al dato real en vez de saltar a los antiguos 3,45 o 4,6 kW. En un apartamento de costa, 4,5 kW suelen bastar; los 5,75 kW solo se justifican si usas aire acondicionado, horno, vitrocerámica y termo eléctrico a la vez.
¿Es mejor una tarifa fija o indexada para una segunda residencia?
Cada una en su momento del año. La indexada con potencia a precio regulado gana en los meses vacíos, porque el peaje cuesta 36 € por kW al año frente a los 93 € de una fija comercial. La fija gana en julio y agosto, cuando el mercado sube a unos 0,18 €/kWh y el consumo se dispara. Rotar entre las dos ahorra unos 201 € al año en un apartamento de costa tipo.
Calcula cuál es tu mejor tarifa con tus datos reales
La mejor tarifa será siempre la más barata teniendo en cuenta el año completo, no solo los meses en los que usas la vivienda. Una tarifa con un kWh excelente puede tener un término de potencia elevado: durante agosto parecerá fantástica, pero deja de serlo al sumar los once meses restantes.
En Menosdeluz puedes subir directamente una factura y comparar las tarifas disponibles con tus propios datos de consumo. Para una segunda residencia, usa una factura de un mes de uso intensivo junto con el consumo anual: es la única forma de saber qué tarifa te habría costado menos de verdad, sin tener que adivinarlo.
Precios con impuestos incluidos salvo indicación contraria. Cálculos con peajes y cargos 2.0TD vigentes en 2026, IVA 21 % e impuesto eléctrico 5,11 %. Los precios de las tarifas mencionadas pueden variar; consulta las condiciones actuales antes de contratar.