Vuelta a la rutina: qué revisar en tu contrato de luz y gas

Raul París Escrito y verificado por: Raul París
Fact Check
Vuelta a la rutina: qué revisar en tu contrato de luz y gas

Vuelta a la rutina: qué revisar en tu contrato de luz y gas

Se acabó el verano y toca volver a la rutina. Trabajo, colegio, menos horas de luz y, aunque todavía nos cueste pensarlo, el frío está cada vez más cerca.

También cambia la forma en la que consumimos energía en casa. Volvemos a pasar más tiempo dentro, usamos más electrodomésticos y dentro de unas semanas empezaremos a encender la calefacción en muchas viviendas.

Así que septiembre es un buen momento para recuperar una factura de luz y otra de gas y comprobar si lo que tenemos contratado sigue teniendo sentido.

No hace falta hacer un máster en mercados energéticos. Hay unas pocas cosas que merece la pena mirar y que pueden evitarnos pagar de más durante los próximos meses.

Empieza por mirar cuánto estás pagando

Lo primero, y lo más importante, es el precio de la energía.

Busca en tu factura cuánto estás pagando por cada kWh. Si llevas uno o dos años con la misma tarifa y no has vuelto a mirarla, nosotros empezaríamos por aquí.

El mercado cambia mucho y las ofertas de las comercializadoras también. Una tarifa que era buena cuando la contrataste puede haberse quedado cara sin que hayas hecho absolutamente nada. Por eso conviene revisar periódicamente las ofertas disponibles en el mercado. Algunas compañías, de luz como Plenitude, han lanzado nuevas propuestas con precios competitivos y condiciones pensadas para aportar mayor estabilidad y tranquilidad a los hogares. Ahora es buen momento para revisar, antes de que empiece el invierno que esperamos que el precio de la energía suba.

Y cuidado con los descuentos. Un 10% o un 15% de descuento queda muy bien cuando contratamos, pero lo importante es saber sobre qué precio se aplica y, sobre todo, qué pasa cuando termina.

¿Tienes una tarifa fija o una tarifa indexada?

Ya que tenemos la factura delante, vamos a comprobar si la tarifa que tenemos actualmente es la mejor tarifa de luz que podemos tener.

Simplificando mucho, en el mercado libre podemos encontrarnos tarifas en las que conocemos de antemano el precio de la energía y otras en las que el precio está vinculado al mercado.

Tarifa a precio fijo

Es la opción sencilla. Sabes a qué precio vas a pagar el kWh durante el periodo indicado en el contrato y te olvidas de mirar a qué hora está barata la luz.

Un ejemplo sería la Tarifa Fácil Plus Luz de Plenitude, que ofrece actualmente su mejor precio fijo de luz y te lo mantienen congelado durante 12 meses, para que puedas olvidarte completamente de los cambios del mercado eléctrico. Además, no tiene horarios ni permanencia, por lo que disfrutarás de total libertad para cambiar de tarifa o compañía cuando lo necesites.

Este tipo de tarifa puede tener sentido si buscas tranquilidad y no quieres estar pendiente de las variaciones del mercado. Además, permite tener una mayor previsibilidad sobre el gasto energético del hogar, especialmente en un contexto de precios todavía inciertos.

Eso sí, nuestra recomendación de siempre: cuando termine el periodo de precio garantizado, vuelve a mirar la factura. Muchas subidas llegan precisamente en las renovaciones.

Tarifa indexada

Aquí funciona de otra forma. El precio de la energía va ligado al mercado y normalmente se añade una cuota o margen de gestión.

Por ejemplo, Plenitude comercializa su Tarifa indexada luz Tendencia Luz, una opción para quienes prefieren pagar la energía al precio de mercado, con una cuota de gestión fija, sin permanencia y con la posibilidad de aprovechar las bajadas del mercado cuando se producen.

¿Es mejor una fija o una indexada? Depende. Si el mercado está barato, una indexada puede salir muy bien. Si sube, ocurre justo lo contrario.

Con lo que no hay una respuesta universal. Hay que comparar con nuestro consumo, nuestros hábitos y el nivel de estabilidad que buscamos. Mientras algunas personas prefieren la tranquilidad de una tarifa fija como Fácil Plus Luz, otras pueden sentirse más cómodas siguiendo la evolución del mercado mediante una tarifa indexada como Tendencia Luz.

Ambas opciones forman parte de la oferta de Plenitude, una compañía presente en más de 10 países y con millones de clientes en Europa, que destaca por su apuesta por la simplicidad, la transparencia y su atención al cliente.

Revisa la potencia, porque la pagas aunque no consumas

Este punto suele recibir bastante menos atención que el precio del kWh y, sin embargo, es importante.

La potencia contratada es un coste fijo. La pagas todos los meses aunque te vayas de vacaciones y apenas consumas electricidad.

Si tienes 5,75 kW contratados y nunca has necesitado algo parecido, probablemente haya margen para revisar.

En las facturas actuales podemos encontrar información sobre las potencias máximas demandadas. Si durante todo el año estás muy lejos de la potencia que tienes contratada, merece la pena hacer números.

Pero tampoco hay que pasarse. Bajar potencia para ahorrar unos euros y que luego no puedas poner horno, vitro y aire acondicionado a la vez tampoco es un gran negocio.

Traduciendo a lo que nos interesa: potencia que no necesitas = dinero que pagas todos los meses para nada.

Mucho ojo con los descuentos que terminan

Este es probablemente uno de los mejores motivos para revisar ahora el contrato.

Muchas ofertas tienen un descuento durante 6 o 12 meses. Durante ese tiempo todo perfecto. El problema es que nos acostumbramos a pagar esa cantidad y nos olvidamos de cuándo termina la promoción.

Cuando desaparece, la siguiente factura puede venir bastante más alta.

Busca la fecha de contratación y revisa las condiciones. Si estás cerca del primer aniversario del contrato, nosotros compararíamos antes de renovar.

Y no hace falta cambiar de compañía sí o sí. Si tu comercializadora te ofrece unas buenas condiciones para continuar, estupendo. Lo importante es no renovar sin saber qué vas a pagar.

¿Tienes servicios de mantenimiento que no utilizas?

Otro clásico.

Seguro eléctrico, mantenimiento de la caldera, asistencia, reparaciones... Hay servicios que pueden ser útiles, pero también hay muchos clientes que llevan años pagando uno que no han utilizado nunca.

Mira la factura y comprueba si aparece alguna cuota adicional.

4 o 5 euros al mes no llaman demasiado la atención. Pero son 48 o 60 euros al año.

Si lo utilizas y te compensa, perfecto. Si ni siquiera sabías que lo tenías contratado, quizá sea buen momento para preguntarte si lo necesitas.

Y ahora vamos con el gas, que se acerca el invierno

Si tienes calefacción de gas, septiembre es todavía mejor momento para revisar este contrato.

Durante el verano el consumo de gas suele ser pequeño. Agua caliente, cocina en algunos casos y poco más.

Pero en cuanto encendemos la calefacción la situación cambia completamente.

Una diferencia de unos céntimos en el precio del kWh puede parecer poca cosa en agosto. Multiplicada por todo el consumo de diciembre, enero y febrero ya no parece tan pequeña.

Comprueba si tienes TUR o una tarifa de mercado libre

En gas hay una pregunta que deberíamos hacernos antes de que llegue el frío: ¿estoy en la TUR o tengo una tarifa de mercado libre?

La TUR es la tarifa regulada de gas y su precio se revisa periódicamente. En el mercado libre cada comercializadora establece sus propias ofertas y condiciones.

Entre las alternativas de mercado libre podemos encontrar las tarifas y ofertas de gas de Plenitude, como la Tarifa Fácil Gas, que ofrece su mejor precio fijo de gas garantizado durante 12 meses y sin subidas. En un contexto de incertidumbre y ante la previsión de subidas en los próximos meses, este tipo de soluciones te da mayor tranquilidad de cara a la temporada de invierno y a controlar tu gasto energético.

Aquí tampoco nos quedaríamos únicamente con el precio que aparece más grande en la web. Hay que mirar término fijo, término variable, descuentos y posibles servicios. Y después comparar el resultado completo.

Además, quienes valoran especialmente la atención al cliente pueden encontrar en Plenitude una alternativa bien valorada por los usuarios, con una puntuación de 4,7 sobre 5 en Trustpilot basada en miles de opiniones verificadas.

Mira las facturas del invierno pasado

Tenemos una ventaja: ya sabemos aproximadamente qué va a pasar.

Si llevas más de un año en la misma vivienda, busca una factura de diciembre, enero o febrero del invierno pasado.

¿Cuánto consumiste? ¿Cuánto pagaste?

Esto es mucho más útil que intentar elegir una tarifa usando un consumo inventado.

Si en enero consumiste 700 kWh de gas, compara las tarifas utilizando esos 700 kWh. Así podrás ver qué habría pasado realmente con cada una.

Lo mismo con la electricidad.

En Menosdeluz somos bastante pesados con esto, pero es porque creemos que es la forma correcta de comparar: utiliza tus consumos, no el consumo de una vivienda teórica que no se parece a la tuya.

¿Ha cambiado algo en casa este año?

También conviene pensar si nuestro consumo va a ser igual que el del año pasado.

Por ejemplo:

  • Ahora teletrabajas varios días a la semana.
  • Habéis comprado una secadora.
  • Hay una persona más viviendo en casa.
  • Habéis instalado aire acondicionado o una bomba de calor.
  • Tenéis un coche eléctrico.
  • Habéis instalado placas solares.
  • Los niños pasan más horas en casa.
  • Este invierno vais a utilizar más o menos la vivienda.

Si ha cambiado la forma en la que utilizamos la casa, puede cambiar también la mejor tarifa de luz para nosotros. En estas situaciones suele ser recomendable revisar si la tarifa contratada sigue adaptándose a las nuevas necesidades del hogar o si existen alternativas más adecuadas. Opciones como las tarifas Fácil de Plenitude están pensadas para quienes buscan mayor estabilidad y tranquilidad en su factura, con un único precio del kWh durante todo el día, sin permanencia y con una gestión sencilla de sus suministros.

Parece obvio, pero muchas veces seguimos años con el mismo contrato aunque nuestro consumo ya no tenga nada que ver con el de cuando lo contratamos.

¿Luz y gas juntos? Cómodo sí, más barato no siempre

Tener luz y gas con la misma compañía es cómodo. Una única área de cliente, menos contratos y menos sitios a los que llamar si tenemos algún problema.

Pero que sea más cómodo no significa automáticamente que sea más barato.

Comercializadoras como Plenitude permiten contratar ambos suministros, y también cuentan con ofertas conjuntas como Fácil Luz y Gas, pensadas para simplificar la gestión energética del hogar al centralizar luz y gas en una única compañía y área de cliente.

Además, hasta el 30 de septiembre, los nuevos clientes de Plenitude pueden beneficiarse de la promoción «Vuelta a la Rutina», que incluye una tarjeta regalo de 50 € al contratar conjuntamente ambos suministros.

¿Compensa? Pues habrá que hacer la cuenta.

Puede ocurrir que una compañía sea muy competitiva en luz pero no tanto en gas, o al revés. Nosotros compararíamos primero los dos suministros por separado y después la opción conjunta.

Si la conjunta gana, perfecto. Y además nos llevamos la comodidad.

No te olvides de cuándo renueva el contrato

Este punto va bastante unido al de los descuentos.

Revisa la fecha de renovación y, si la tienes cerca, presta atención a los correos o cartas que envíe la comercializadora.

No des por hecho que el precio continuará igual.

Si te comunican nuevas condiciones, compara el precio nuevo, no el que llevas pagando hasta ahora.

Parece una diferencia pequeña, pero es justo el tipo de detalle por el que podemos pasar de tener una buena tarifa a pagar de más durante otros doce meses.

Entonces, ¿qué revisaríamos nosotros este septiembre?

Si tuviéramos que hacerlo rápido, cogeríamos las facturas y miraríamos cinco cosas:

  1. Precio del kWh de luz y gas.
  2. Potencia contratada.
  3. Fecha de fin de descuentos y renovación.
  4. Servicios adicionales.
  5. Consumo del invierno pasado.

Con eso ya tenemos prácticamente todo lo necesario para saber si merece la pena seguir como estamos o buscar otra opción.

No hace falta cambiar por cambiar. Si tienes un buen precio, una potencia correcta y no pagas extras que no necesitas, estupendo.

Pero si llevas años sin revisar nada, nosotros no esperaríamos a enero.

Compara ahora, antes de encender la calefacción

Septiembre tiene una ventaja: todavía estamos a tiempo.

Si esperamos a que llegue el frío y empezamos a consumir mucho gas o electricidad, cualquier ahorro llegará tarde para las primeras facturas del invierno.

En cambio, revisar ahora el contrato nos permite entrar en los meses de mayor consumo con los deberes hechos.

Puedes utilizar el comparador de luz y gas de Menosdeluz introduciendo tus consumos o utilizando una factura real.

Nosotros haríamos precisamente eso: comparar cuánto habríamos pagado con otras tarifas utilizando nuestro propio consumo.

Si la diferencia son dos euros al año, no merece la pena complicarse.

Si son 150 euros, la cosa cambia.

Así que aprovechando la vuelta a la rutina, recupera una factura, dedica diez minutos a revisarla y comprueba si sigues teniendo una buena tarifa. En muchos casos, comparar alternativas con precios competitivos y estables, como las que ofrece Plenitude para luz y gas, puede ayudarte a afrontar el invierno con mayor tranquilidad y control sobre tu presupuesto energético.

El invierno va a llegar igualmente. Mejor que nos pille pagando lo menos posible.

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